Alternativa film estirable biodegradable

¿Es el film biodegradable la mejor alternativa ecológica para la industria?

Como consumidores, cada día generamos más residuos y desechos que, desafortunadamente, terminan en el mar o en vertederos que contaminan la tierra y el agua o en incineradoras que dañan la capa de ozono. La basura doméstica, la que generamos día tras día en nuestras casas, es un grave problema que nos afecta a todos, y a la vez está en nuestras manos ponerle remedio. Es importante reciclar todo residuo y depositarlo en el contenedor correcto. Por esta razón, muchos hogares se han sumado ya a las cuatro erres; reducir, reutilizar, reciclar y renovar.

Cuando se trata de cuidar el medio ambiente no podemos relajarnos, debemos hacer una buena gestión de los residuos. El objetivo es contribuir positivamente en la mejora del planeta mediante pequeños gestos que marcan la diferencia.

 ¿Y qué es de las empresas? ¿Están haciendo cambios en sus embalajes para adaptarse a la urgencia climática?

Tenemos la suerte de que muchas empresas están cada vez más comprometidas con el medio ambiente.

El cambio empieza por sustituir los materiales convencionales y adoptar nuevos modos de operar. Es cuestión de informarse bien de cuáles son los materiales que menos dañan el ecosistema y también mejorar los procesos logísticos con el fin de reducir la contaminación que la propia empresa genera en su día a día.

Por ejemplo, optar por materiales biodegradables y no por materiales de un solo uso que tardan cientos de años en descomponerse. Es una medida que muchas empresas están utilizando para los embalajes de sus mercancías. Aunque no siempre todo es sustituir los materiales actuales por materiales biodegradables o compostables. A veces, la mejor opción es utilizar productos fabricados con materiales reciclados.

Además, muchas empresas están abordando la problemática de la contaminación por residuos desde la logística inversa, que permite ahorrar dinero, cuidar del medio ambiente y hacer una gestión de los residuos responsable.

¿Según la Unión Europea qué es lo que realmente deben hacer las empresas para ser más sostenibles?

La Unión Europea ha pactado diversos acuerdos para afrontar el cambio climático. Por ejemplo, en 2020 pactó reducir las emisiones de CO₂ un 55 % para el año 2030.

En la Unión Europea también se han tomado medidas en referencia a las emisiones de CO₂ que producen los automóviles. Ya que los coches y las furgonetas producen alrededor del 15 % de las emisiones que acaban agravando el problema del cambio climático.

Respecto a las emisiones de las industrias, la UE reformó su régimen de comercio de derechos de emisión, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40 %.

El sistema de comercio de derechos de emisión consiste en un conjunto de medidas específicas para el sector industrial. Este sistema regula y limita las emisiones elevadas de las empresas y cada tonelada de CO₂ emitida supondrá un coste económico para la empresa.

Parece ser que la batalla contra el cambio climático tiene mucho que ver con las emisiones de gases de efecto invernadero en cuanto a las empresas concierne. Por otro lado, somos los usuarios quienes tenemos la responsabilidad, sin olvidarnos de las empresas, de hacer una buena gestión de los residuos.

Basta con fijarnos en los restos de basura que encontramos en el mar: bolsas de plástico del supermercado, botellas de refrescos, productos de higiene, etc. Cuesta mucho ver residuo industrial en los mares, prácticamente son residuos de uso doméstico los que se arrojan en el medio ambiente.

En conclusión, envases de consumo particular y que no son de uso industrial. Esto nos demuestra que todavía podemos hacer más por nuestra parte.

Entonces, ¿la industria hace una buena práctica a la hora de deshacerse de los residuos de embalaje?

Sí, las empresas están obligadas a reciclar por ley y si no cumplen con sus obligaciones deben enfrentarse a sanciones económicas. Podría ser uno de los motivos por los cuales no solemos ver film estirable en el fondo marino.  

¿Qué hay del film biodegradable? ¿Es un producto adecuado para las industrias?

El film biodegradable es un producto ecológico que no deja residuos una vez se ha descompuesto, a diferencia de otros plásticos convencionales con los que siempre quedan restos de microplásticos. Además, el tiempo de descomposición del film biodegradable es inferior a los plásticos convencionales.

Por el contrario, su fabricación genera más emisiones de CO₂ que otros materiales y por lo tanto, no estaríamos cumpliendo con la normativa de la Unión Europea, la de recudir las emisiones de CO₂ en los procesos logísticos. Quizá sería bueno apostar por estrategias que reduzcan las emisiones de CO₂ como pide la Unión Europea. Una forma de hacerlo es utilizando materiales fabricados con material reciclado.

Un ejemplo de material reciclado muy útil para las empresas es el film estirable reciclado. Se trata de un producto que ayuda a reducir las emisiones de CO₂ y con el que se le puede dar más vidas, evitando que termine en el mar. Para su fabricación se utiliza entre un 30 % y un 80 % de material reciclado.

En los últimos años, hemos generado una gran cantidad de plástico que se ha arrojado en la naturaleza. En el planeta tierra, hay material plástico suficiente para reciclar y crear nuevos productos plásticos. Ser sostenible es aprovechar los recursos generados y no fabricar de nuevos.

Al final, solo podemos controlar aquello que está en nuestras manos, por lo tanto, si nos preocupa el cambio climático y el cuidado del entorno natural debemos reciclar todo aquello que podamos. Los pequeños gestos tienen un impacto para el planeta mucho más grande de lo que nos imaginamos.

¿Es el plástico biodegradable una buena opción?

Es probable que después de leer este artículo te este preguntado si el film biodegradable es una buena opción o si realmente no es una alternativa. El plástico biodegradable no es ni bueno ni malo, todo depende de su finalidad. Veamos con más detalle este tema.

Como ya hemos comentado anteriormente, los productos que vemos arrojados en plena naturaleza, la mayor parte son productos de consumo doméstico. ¿Qué nos dice esto? Que hay un gran colectivo en nuestra sociedad poco concienciada con aspectos medioambiental y en su defecto, existe desconocimiento en cuanto a reciclaje. Esto es algo que debemos trabajar duro, día a día para revertir esta situación. Mientras, una buena opción sería intentar sustituir producto de plástico convencional (bolsas, envases, etc), por otros que no repercutan negativamente en el medio ambiente.

¿Qué productos de uso doméstico podrían sustituirse por alternativas más sostenibles?

Un ejemplo fácil es el de las bolsas de supermercado que pueden sustituirse por bolsas de rafia, bolsas de papel reciclado o bolsas de plástico biodegradable. En este caso las bolsas de plástico biodegradable serian una solución a corto plazo ya que, si se diera el caso de que esa bolsa terminara al mar o en la naturaleza, se degradaría en un tiempo limitado y sin dejar residuo tóxico para el medio ambiente.

¿Y qué pasaría con la industria y su embalaje?

Si la industria está obligada a separar y reciclar su embalaje y residuo que genera, y además, tienen por obligación reducir las emisiones de CO₂, es muy probable que la mejor opción pase por escoger un producto fabricado con material reciclado.

¿Porqué deberían optar la industria por materiales reciclados?

  • No hay necesidad de fabricar materiales de nuevo ya que en tenemos mucho plástico desperdiciado en plena naturaleza y que podemos reciclar y reutilizar.
  • El material plástico que se está fabricando hoy en día, mantiene las mismas características y calidad que el material plástico virgen.
  • Las emisiones de CO₂ se ven altamente reducidas cuando de material reciclado se trata.

Con todo esto, no queremos decir que los productos biodegradables o compostables no sean una excelente opción, pero se tienen que valorar los pros y contras, y al final elegir la opción que mejor se adapte a nuestras necesidades. Los productos biodegradables funcionan muy bien para el consumo particular, puesto que, por desgracia, muchas veces suelen terminan arrojados en entornos naturales y los envases biodegradables garantizan una descomposición mucho más rápida.